RAPUNCEL
Érase una vez un rey y una reina. La reina estaba embarazada. Pero durante la espera enfermó de Corona virus, porque tenía asma.
Los científicos decían que había una planta que la curaría. Los
soldados la buscaron y buscaron. . . y al final la encontraron.
Se la dieron a la reina y se recuperó. Pero después de dar a luz se
dieron cuenta de que la niña desde pequeña tenia las uñas tan largas como. . . ¡¡ LA ROSALIA!! La culpable
era la planta, que hacía que le crecieran las uñas muy rápido.
La reina no se preocupó puesto que en palacio había cortaúñas. Pero una
noche una loca oyó hablar de Rapúcenle (que
así era como se llamaba la niña) y esa misma noche la raptó.
La encerró en una torre muy bonita,
con flores y hierba al final, pero sin puerta. . . y ¡¡ TAMPOCO TENIA CORTA
UÑAS!!
Y creció sabiendo que la habían raptado y le dio igual.
Al no tener cortaúñas le empezaron a crecer y a crecer. Hasta que un día
la loca se hartó (porque ya no cavia, con tanta uña) y la abandonó.
Varios príncipes la intentaron salvar, pero no pudieron por el asco. Hasta
que se cansó. Se mordió las uñas y se hizo un traje, ya que son tan duras, si caía
mal no se haría daño, porque se iba a tirar. Se tiró y calló de pies. Para su sorpresa los 75 príncipes seguían allí.
Rapuncel les preguntó -¿por qué seguís
aquí?- Porque si volvemos nos regañan. Respondieron a coro.- Y ¿porque no os venís
con migo? Y así parecerá que me habéis
salvado todos-.
Y SE FUERON A PALACIO Y VIVIERON MUUUUY BIEN. ¡AH! Y RECORDAD. . .
CORTAOS
LAS UÑAS
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